POR AMOR A TODO LO QUE VUELA
Cormorán haciendo su guardia matutina.
Con sólo estirar el cogote puedo ver claramente
chochines, lavanderas, un zampullín cuellonegro
dos patos mandarines, uno que otro somormujo
un papamoscas, un herrerillo y un carbonero
gaviotas reidoras (también las hay sombrías)
aviones (así los llaman) y pájaros moscones.
En las ruinas del río, bajo la Ermita
se reúnen en asamblea los cormoranes
y por la falsa acacia que nos da su sombra
van y vienen musiquitos, pitos y jilgueros.
Mi río verde es rico en martinetes, tórtolas turcas
oropéndolas, golondrinas y estorninos.
Hay también dos martínpescadores (padre e hijo)
que pescan en silencio vigilados por la garza
muchos zorzales, un único ruiseñor bastardo
gorriones morunos, verdecillos y verderones.
Vivo en una pajarería, más feliz que un arcipreste
y con toda la música del cielo en mis oídos.