ME DUELE EL PODER
El poder es sordo,
por eso chilla
vestido de luces
y nos da muerte
un día de sangre.
El poder es ciego,
se deslumbra en el espejo
con luces que disparan
balas enamoradas
de sí mismo.
El poder es mentiroso,
habla lenguas muertas
y se reúne con eruditos
para certificar que
no hay traducción.
El poder es un alféizar
de plastilina,
brea caliente en la que
los pájaros entierran vuelo
buscando migas de pan.
El poder son enciclopedias
que nadie lee
porque arrancaron las palabras,
diques sepultureros
de mares ahogados.
El poder es codicia,
la del poderoso eximido
de escuchar,
ver
o decir verdad.
El poder no existe,
es el invento
de versados incapaces
que tintinean soberbios bolsillos
jodiéndonos la vida.