El comienzo
he vuelto a tropezarme con tu sombra,
es una sombra antigua, de gata diminuta
y era un día de agosto de terral desolado
cegada por la luz que deslumbraba el mar,
maltrecha y vacilante,
cruzabas la explanada sin saber dónde ir
el perro, con su voz,
logró que me fijase
y me acerqué hasta ti, pequeña y desdichada
en un mundo agresivo, que todo lo aniquila
hoy ya no estás, pero si tu sombra
que, junto a mí, espera el nuevo encuentro