Bajo la llave astral de tu sombra,
voy tras la pista de tu angélico aliento...
aquella pretérita belleza humana
que iluminaba este alma huérfano.
Aquí se mantiene tatuado tu hueco...
...aquel que rellenabas con tus sabrosos
e inspirantes suspiros,
de los que en la cama
aun se puede sentir tu eco.
El cuerpo en sintonía con tu mente...
son máquinas preparadas para amar,
para desarmar cualquier interior presuntuoso...
y hagas de él...
trizas emocionales que están a merced a tus deseos.
Tú apuestas por lo idílico,
por la libertad de lo ilimitado,
por la deidad de lo eterno..
...por la elevación que habita
más allá de la expresión.