Mila huye de Madrid tras la misteriosa muerte de su compañera de piso. En su huida arrastra secretos, miedo y una historia que no termina de entender. Javier, un prestigioso restaurador de obras de arte, se cruza en su camino sin imaginar que ambos forman parte del mismo cuadro: una trama de engaños, deseo y falsedad. Entre ellos surge una tensión que mezcla magnetismo y desconfianza, mientras las piezas de un crimen y de un amor imposible van encajando una a una.
Detrás del cuadro es un thriller psicológico y emocional donde el arte, la pasión y la culpa se funden en un retrato inquietante de lo humano. Nadie es del todo inocente. Nadie ve el cuadro completo.
Fernando Mejón, como lo hizo en Los días del rehén, vuelve a sorprendernos con una historia envolvente, cruda, sincera, imaginativa y capaz de tenernos en tensión hasta las páginas finales.