Desembocar
Me recorre un río.
A veces tiene prisa.
Otras, se unta despacio
sobre una llanura olvidada.
Mi río habla mientras sueño.
Y dicen los álamos
que han visto peces nadando
en sus aguas algunos veranos.
Yo le oigo pasar cuando
la oscuridad se adueña del silencio.
Un martes me preguntaron su nombre
y no supe qué decir.
Ni siquiera tengo recuerdos del día que nació.
Ni conozco la fecha de su encuentro con el mar.
Pero a mí me recorre un río.
Fue él quien me enseñó a fluir,
a disfrutar del camino,
a mirar hacia delante.
Quien me avisó de que desembocar es,
al mismo tiempo,
un final y un principio.