Y SOÑABA QUE TUS OJOS
Tan claros, se encontraban
con los míos, como en aquellos
parajes de cuento: la donna angelicata
suspirando en arrebato perpetuo
por tu presencia,
y tu tacto rozando mi piel
nos llevaría a recónditos lugares.
Pero los sueños…
Puras fórmulas matemáticas sin metáforas
ni símbolos férreos, poco nos costó
despejar la incógnita: yo hubiera preferido
el despojo de mi vestido entre tus dedos.